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Usa todos tus sentidos para comprar frutas: te decimos cómo

La mayoría de las veces para reconocer la fruta madura, que está lista para comer, uno se vale de la vista. Pero no siempre es algo que salta a la vista y necesitas de otros sentidos como el tacto, el olfato y oído (¡sí, el oído!). Aquí te explicamos cómo reconocerlas con todos tus sentidos  

Usa todos tus sentidos para comprar frutas: te decimos cómo
Usa todos tus sentidos para comprar frutas: te decimos cómo

Cuando vayas a comprar fruta, debes tocarlas, olerlas y hasta oírlas para saber si están en su punto. Aquí te ofrecemos una breve guía para que apliques algunos métodos para hacer una buena compra.

(Foto de portada: Photo by loanne pasleau on Unsplash)

Toca, huele y escucha cómo suenan las frutas / Photo by D A V I D S O N L U N A on Unsplash

Melón: para saber si está en su punto debes presionar un poco en la parte contraria a donde se encuentra (o encontraba) el pedúnculo: si está maduro debe ceder levemente. Otro detalle para saber si está bien, es que al sacudirlo no debes escuchar un “chapoteo” dentro (si es así ya está pasado). También debes percibir el olor dulce cuando le acercas la nariz (en ese caso está bueno y maduro), si sientes el olor apenas te acercas al puesto o mostrador, entonces ya allí hay uno o varios que están pasados.

Piñas o ananás: evita las que tengan manchas oscuras o partes blandas, porque ya están pasadas. El color debe ser uniforme y cuando la presionas levemente debe mantenerse firme. Las hojas del penacho deben ser verdes, pero con las puntas marchitas (eso indica que ya está lista para consumir). 

Peras: debe tener una piel lustrosa y sin golpes. Pero a diferencia de las manzanas, es preferible comprarlas verdes, porque es muy fácil que se magullen (incluso llevándolas del mercado a la casa) porque al madurar son muy blandas. Están a punto cuando cerca del tallito las presionas y ceden un poco. 

Limones: aquí pasa algo muy diferente al resto de las frutas. Cuando son grandes y de piel brillante, lo más seguro es que sean secos y sin jugo. Los pequeños y un poco feos son los que liberan más jugo. Lo mejor es presionarlos y verificar que ceden. Con ellos hay que “sentir” que la corteza es delgada y adentro hay jugo.
 
Sandía o patilla: tócala como un tambor: si suena hueca, está buena. No debe tener golpes, ni manchas marrones, ni magulladuras. Si ya está cortada; entonces revisa que su color sea rojo vivo, si es rojo oscuro, ya está pasada de maduración. Toma en cuenta que las más grandes son más dulces.
 

Karla Sofía Espinoza

Periodista especializada en gastronomía. Enóloga de alma.+ info

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