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Cómo diferenciar una fruta de una verdura

Para muchos es una tarea un tanto complicada diferenciar una fruta de una verdura,  dependiendo también del país se han asumido designaciones por igual para ambas, pero existen características que te permitirán diferenciarlas desde hoy. 

Cómo diferenciar una fruta de una verdura

Solemos confundir las frutas con las verduras, de alguna manera nos hemos acostumbrado a lo que el común asume como una u otra, pero la realidad es que existen ciertas características propias de cada grupo que hacen diferente una fruta de una verdura y que hoy te vamos a contar para que no vuelvas a equivocarte. 

Lo primero que debes conocer para poder diferenciar una fruta de una verdura es el sabor. La fruta tiene un sabor agrio y esto permite que la puedas  utilizar en postres y jugos; mientras que las verduras tienen un sabor más suave y por ello se  emplean en los platos principales y guarniciones. Pero veámos más a fondo sus características. 

Recomendaciones para diferenciar una fruta de una verdura
 

Las verduras

1. Tanto las verduras como las frutas forman parte de las hortalizas ya que ambas se sitúan dentro de los elementos que constituyen las plantas cultivadas.

2. Es la parte comestible de la hortaliza constituida por sus órganos verdes.

3. Entran en este grupo los tallos tiernos y las hojas como la lechuga, pero también algunos frutos que, aunque son frutos, también son flores verdes que consumimos y se consideran verduras, como el brócoli y la coliflor.

Las frutas 

1. Son las partes carnosas de órganos que hayan alcanzado un grado adecuado de madurez y sean propias para el consumo humano.

2. En este grupo entran las carnosas como el albaricoque, la pera, el tomate, la berenjena o la calabaza; las secas como la almendra, la castaña o el piñón; y las oleaginosas como la aceituna, el cacahuete o el coco.

3. Los tomates, la berenjena, el pepino o la calabaza son frutas y hortalizas, aunque muchos se refieren a estos como verduras.

Como dato curioso te comentamos que en el siglo XIX en Estados Unidos surgió una controversia relacionada con el tema. En 1887 el gobierno aprobó una ley en la que se les imponía un impuesto a las hortalizas, pero no a las frutas. Entonces, las compañías importadoras de tomate argumentaron que su producto quedaba exento del impuesto al ser este alimento una fruta.

La Corte Suprema estadounidense determinó que, aunque técnicamente el tomate es una fruta, no se servía como postre sino dentro de platos salados, por lo que impuso el impuesto y los empresarios del tomate tuvieron que pagar, lo que generó un gran debate.

Mayra Alejandra Nunez

Redactora de Mui, egresada de la Escuela de comunicación social mención audiovisual, con experiencia en redacción de recetas tradicionales. Amante del té y de la buena comida.+ info

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