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Aprovecha las sobras: te tenemos 6 recetas perfectas y muy fáciles

Hasta chefs súper famosos como el italiano Massimo Bottura han elaborado menús de platos gourmet hechos con sobras, así que no tiene nada de malo que tú hagas lo mismo con restos de comida. Aquí tenemos unas recomendaciones para que uses restos de alimentos y de paso ahorres   

Aprovecha las sobras: te tenemos 6 recetas perfectas y muy fáciles
Aprovecha las sobras: te tenemos 6 recetas perfectas y muy fáciles

Obviamente, te pedimos que uses restos de comida en buen estado, que aún se pueden comer sin ningún riesgo para la salud, y que a lo mejor has descartado porque se ven “feos” o crees que son muy duros (como los tallos de brócoli o el pan viejo).

Con el pan viejo haces budín

1. Caldo de verduras
Cada vez que haces ensaladas, guisos o salsas, usas vegetales, de los que desechas algunas partes, por ejemplo, las capas externas de las cebollas, tallos y hojas de apio (celery) o tallos de brócoli (brécol). A medida que vas preparando la comida y vas limpiando tus vegetales, puedes guardar estos restos en bolsas de cierre mágico y los congelas. Cuando tengas suficientes, puedes descongelar y hacer caldos bien concentrados que puedes usar al momento o puedes congelar como cubitos en las hieleras para usar posteriormente y potenciar sopas, guisos y salsas. ¿Cómo los haces concentrados? Los cocinas y los dejas reducir.

2. Caldo de huesos
¿Huesos de carne asada? Guárdalos y puedes unirlos a los trozos de vegetales que te sobran (y que te recomendamos usar en el primer tip) y hacer caldos de hueso. Pero primero debes poner a cocinar los huesos (se cocinan por varias horas) y luego les agregas los vegetales sobrantes. Puedes terminar de salpimentar, agregar hierbas como cilantro y consumir como caldo. También puedes congelarlo en porciones separadas y usar para guisos, salsas o sopas.

3. Cáscaras de papa al horno
No te deshagas de las cáscaras de papa (o patata) cuando las peles. Este es un ingrediente excelente para una guarnición: córtalas en finas tiras, distribúyelas en una bandeja para hornear, rocía con aceite de oliva, sal, pimienta y romero (en realidad, coloca tus hierbas favoritas) y hornea a 200º C por 15 o 20 minutos. A medio tiempo, sácalas y voltéalas para que se doren parejo.

4. ¿Helado o panqueque de banana?
Cuando se ponen oscuras ya nadie las quiere. Pero puedes darles una segunda oportunidad a las bananas, haciendo un puré. Agrégale un poco de leche condensada y un chorrito de jugo de limón y licúa. Puedes probar un poco para saber si está bien de dulce, y necesitas agregar más leche condensada o limón. Después lo llevas al congelador, siempre pendiente de darles una vuelta cada media hora y lo revuelves (haces esto unas tres veces y luego dejas congelar varias horas). Ya tienes un helado de banana. Si lo prefieres, agregas la pulpa de banana a tu mezcla de panqueques (de huevo, harina o avena, un poco de leche, toque de azúcar y sal, y mantequilla).

5. Vinagre de primera
¿Vino picado? Puedes usarlo de una vez para aderezar carnes. También puedes colocarlo en un frasco de vidrio de boca ancha y taparlo con una gasa sujeta con una goma. La idea es que el vino va a pasar hasta 4 semanas a temperatura ambiente y hay que taparlo permitiendo que pase el aire, pero sin que lo afecten el polvo o los insectos. ¿Cuándo está listo? Cuando lo pruebes y ya tenga el sabor ácido del vinagre.

6. Budín de pan
Con pan duro de varios días puedes hacer un budín. Necesitas: media barra de pan viejo, 150 g de azúcar, medio litro de leche, 1 rama de canela, 1 cucharadita de vainilla, 4 huevos y la ralladura de un limón y una naranja. Calienta la leche y cuando esté a punto de hervir, retírala del fuego y agrega la canela, la ralladura y la vainilla. Pones la leche a fuego bajo y la dejas 5 minutos. Cuela. Pon aparte la leche. Mientras, bate los huevos con el azúcar y cuando se convierta en una crema espesa blanquecina agrega e integra a la leche aromatizada. Esto es lo que vas a verter en un molde previamente engrasado con un caramelo (lo haces con 5 cucharadas de azúcar, 2 de agua y unas gotas de limón que llevas al fuego hasta que toma un color ámbar y entonces vuelcas en el molde de budín). El pan lo debes cortar en cuadritos y lo colocas entre la mezcla de leche y huevos ya vertida en el molde. Coloca el molde en una bandeja con agua caliente y llévalo a un horno precalentado a 180º C por 45 minutos o hasta que esté cuajado. ¿No está cuajado en ese tiempo? Cúbrelo con papel de aluminio y devuélvelo al horno.
 

Karla Sofía Espinoza

Periodista especializada en gastronomía. Enóloga de alma.+ info

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