Kasutera: el original bizcocho esponjoso japonés ¡con miel! Aprende a hacerlo

Kasutera: el original bizcocho esponjoso japonés ¡con miel! Aprende a hacerlo

También se le conoce como Castella, porque la inspiración para este bizcocho habría sido la torta o bizcocho conocido como pan de Castilla llevado por los portugueses a Japón, en el siglo XVI. Como todo bizcocho esponjoso requiere que las claras se batan a punto de nieve, pero igual tiene sus secretos, aquí te los contamos  

La inspiración del popular bizcocho esponjoso japonés es el Pao de Castella o Pan de Castilla, que los nipones conocieron, en el siglo XVI, gracias a mercaderes portugueses. Al principio era un postre sólo para aristócratas, porque el azúcar era muy costoso en Japón. 

A este bizcocho se le eliminan las cortezas laterales

Por supuesto, que con el tiempo, el azúcar fue llegando en mayor cantidad a los puertos japoneses y entonces el Kasutera (que significa Castella en japonés ) se fue volviendo muy popular. Hoy es un postre tradicional y de mucho arraigo en Nagasaki, donde hay versiones de chocolate, té matcha, azúcar moreno y miel, entre muchas otras. Incluso se vende una versión con polvo de colágeno, especial para embellecer la piel (según dicen).

Para hacer el Kasutera toma en cuenta:
1. Debes usar harina de panadería: la de hacer pan o en su defecto todo uso, porque la receta requiere que sea una harina elástica que pueda dorarse en la corteza.
2. Da mejor resultado cuando todos los ingredientes, líquidos y sólidos, se pesan, en vez de medirlos en tazas o mililitros. Es más preciso.
3. La costumbre es hacer este bizcocho en moldes cuadrados, ya que se sirve en trozos de más o menos 3 cm de ancho. Al presentarlo se le cortan las cortezas de los lados.

Para el bizcocho Castella o Kasutera vas a necesitar:
85 g de clara de huevo
60 g de yemas de huevo 
60 g de azúcar glass
20 g de miel
60 g de harina de trigo 
20 g de leche entera líquida
(La cantidad de yemas y claras corresponden a más o menos el contenido de 3 huevos medianos)

¿Cómo se prepara?
Enciende el horno a 160º C (320º F). Engrasa un molde cuadrado y cúbrelo por todos lados con papel para hornear, que además sus extremos sobresalgan para así, cuando toque desmoldar, sólo se deba halar el papel.

Comienza batiendo las claras con batidora de varillas. Cuando se pongan espumosas, empieza a agregar el azúcar y sube la velocidad de la batidora. Cuando el azúcar esté integrada a las claras, baja la velocidad. Ahora las claras son firmes, casi a punto de nieve.

Con la ayuda de unas varillas (manuales, no de batidora), empieza a incorporar, a la mezcla, las yemas de una en una. De ahora en adelante, debes tener cuidado de girar la varilla siempre en la misma dirección, porque eso ayuda a mantener la esponjosidad de la mezcla. Luego agrega la miel.

Añade la mitad de la harina pasándola primero por un tamiz. Cuando esté bien integrada, agregas el resto de la harina (también tamizada o colada). Finalmente, añade la leche líquida y la vas a incorporar con la ayuda de una espátula, siempre de manera envolvente.

Ahora con todo mezclado, deja caer dos o tres veces el molde sobre la mesa, para así sacarle el aire a esta mezcla. Deja reposar 30 segundos. Luego vuelve a dejar caer 3 veces. Vierte en el molde y deja caer tres veces para sacarle el aire, repite nuevamente para sacar las burbujas de aire y hacer que la masa se asiente. Lleva al horno por 40 minutos.

Retira del horno y deja caer sobre la mesa (mesón, tope o encimera) dos veces. Al arrugarse la superficie, voltea sobre un plato o bandeja (no es desmoldar, es voltearlo con el molde durante 1 minuto). Ponlo de nuevo derecho y deja enfriar dentro del molde, sobre una rejilla.

Karla Sofía Espinoza

Periodista especializada en gastronomía. Enóloga de alma.+ info

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