El horno necesita precalentarse un tiempo antes de poner la bandeja de alimentos.

Evita estos errores cuando quieras cocinar al horno

Vamos a descubrir dónde nos equivocamos cuando el pollo al horno nos queda reseco o unas verduras más cocidas que otras. ¿Sabemos en qué lugar debemos colocar cada elaboración? ¿Dominamos los tiempos de cocción? ¿Es lo mismo asar un pescado que un lomo? Te aclaramos todos estos puntos

Si sabemos utilizar bien el horno, igual nos sirve para elaborar un fantástico asado de ternera como unas apetitosas verduritas gratinadas. La gracia de la cocción al horno es que conserva los jugos internos de los alimentos para que sean más sabrosos. Pero como todo en la cocina, tiene sus secretos.

La base donde se ponen los ingredientes al horno es muy importante.

Precalentar el horno y controlar la temperatura

En general, es aconsejable precalentar el horno 15 minutos antes de empezar a cocinar. No todos los platos lo necesitan, pero sí la mayoría. Es como cuando vamos a hacer un pollo y previamente calentamos la plancha.

Por ejemplo, si necesitas cocinar a 180 grados, debes encender el horno y cuando llegue a esa temperatura, aproximadamente, ya puedes meter la bandeja con la preparación, previamente engrasada.

Colocar los alimentos en la altura adecuada

Hemos de tener muy en cuenta que la parte más alta del horno será la que concentrará más temperatura y será el lugar ideal para aquellas cocciones rápidas que necesitan calor súbito o los gratinados, como por ejemplo, para hacer pimiento rojo y berenjena asada con piel y entera. Las cocciones más lentas, como los asados de carne y cordero, que necesitan su tiempo, se deben colocar en la parte inferior.

No abrir muchas veces el horno y pinchar la carne

El horno es como la nevera en verano, por eso no puedes estar abriendo y cerrando continuamente la puerta porque la cocción pierde temperatura. Podemos abrirlo, por ejemplo, si hacemos un redondo de ternera y queremos comprobar cómo está o cuando haya pasado más o menos una hora y queremos comprobar en qué punto está la carne o los alimentos que hayamos introducido. También es conveniente no pinchar la carne continuamente con un cubierto, para evitar que pierda jugos internos.

Usar los recipientes adecuados

Los recipientes para horno pueden ser de vidrio, de acero inoxidable o de loza, preferiblemente. Con fondo plano, según el plato que vayamos a elaborar serán más o menos profundas. Por ejemplo, si queremos gratinar verduras nos bastará con una bandeja plana, pero si queremos cocinar un pollo con una base de patatas y cebolla necesitamos un contenedor con más base para que quepa todo.

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