Entérate cómo hacer el bizcocho marroquí súper cremoso con 5 ingredientes: ¡sin mantequilla y sin gluten!

Entérate cómo hacer el bizcocho marroquí súper cremoso con 5 ingredientes: ¡sin mantequilla y sin gluten!

Esta receta data del siglo XVIII y se originó en un convento en Sevilla, España, donde aún se produce y es uno de los símbolos gastronómicos de la ciudad. Es muy fácil de elaborar, así que anímate a preparar este bizcocho tradicional  

Aunque se le llama marroquí, es originario del convento de la Santísima Trinidad y Purísima Concepción de la ciudad de Écija, España. ¿Qué tiene de marroquí? Pues, el nombre, ya que el permiso para instalar este convento se le dio a las hermanas Luisa, Catalina, Ana y Francisca Marroquí en el siglo XVI.

Al día de hoy estos bizcochos aún se venden en el convento con la receta que se definió en el siglo XVIII. Es un postre que queda cremoso. Si quieres ponerle saborizante puedes recurrir al jugo de limón, a la vainilla o a la canela.

(Foto de portada: Geraud pfeiffer en Pexels)

Colócale el glaseado mientras esté tibio / Foto de Geraud pfeiffer en Pexels

Para hacer este singular bizcocho vas a necesitar:
8 huevos (vas a usar 8 yemas y 2 claras)
150 g de azúcar
50 g de maicena
1 cucharada de jugo de limón
¼ de taza de aceite de oliva

*Glaseado:
100 g de azúcar glass
2 cucharadas de agua

¿Cómo se prepara?
Enciende el horno a 180º C (350º F). Unta con mantequilla un molde. Si es posible, forra el molde con papel de horno y engrasa con mantequilla o aceite.

Bate, con varillas eléctricas, las dos claras, cuando tengan consistencia de punto de nieve, agrega la mitad de las yemas y bate bien. Añade las restantes yemas y bate hasta que quede una mezcla espumosa. Debe tomarte entre 8 y 10 minutos alcanzar este punto. Ahora agrega el azúcar con el jugo de limón y continúa batiendo. Agrega el aceite y finalmente la maicena. Vierte esta mezcla espumosa en el molde y hornea por entre 35-40 minutos o hasta que cuando le introduzcas un palillo o brocheta en el centro, salga limpio.

Mientras se hornea, prepara el glaseado que se va solamente en llevar al fuego el azúcar con el agua. Revuelve y cuando espese, retira del fuego.

Al sacar el bizcocho del horno, pincela o aplica con una cuchara o espátula por encima del bizcocho mientras esté tibio.  Al enfriar, desmolda el bizcocho.

Karla Sofía Espinoza

Periodista especializada en gastronomía. Enóloga de alma.+ info

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