Vinos y quesos: aprende a hacer los maridajes perfectos

Vinos y quesos: aprende a hacer los maridajes perfectos

En general se suele recomendar que los quesos suaves se emparejen con vinos intensos y que los quesos semimaduros se complementen con vinos dulces. Toma esta corta guía como referencia porque a fin de cuentas debes unir los elementos de la manera que más complazcan tu paladar

Seguro te encanta acompañar los quesos con vino (¡o al revés). Aquí te contamos cómo sacarle mayor provecho a esta pareja y así saborearlos mejor. Esta breve guía te servirá para hacer mejores combinaciones para tus reuniones o para picaditas más íntimas.

(Foto de portada: Photo by Chelsea Pridham on Unsplash )

Toma estas recomendaciones como una guía para lograr los mejores maridajes / Pixabay en Pexels

Los trucos para lograr maridajes perfectos se basan en nunca mezclar dos sabores intensos, entonces procura combinar vinos intensos con quesos suaves o frescos, vinos dulces con quesos semimaduros; y quesos de aromas y sabores fuertes con vinos ácidos.

Quesos frescos: son los blancos, generalmente húmedos, y de sabor suave. Casi siempre se producen cuando a la leche se le agrega cuajo, se prensa y se deja escurrir en menos de 24 horas. A este grupo pertenecen la mozzarella, el mascarpone y la ricotta. Para ellos, los vinos ideales son las variedades Chardonay, Pinot Grigio y Malbec.

Quesos semimaduros: son los que se reposan hasta seis meses en condiciones controladas. Cuando fermentan se forman hoyos, como los del Gruyére, y aparecen notas ácidas distintivas de cada variedad. Ejemplos: el Roquefort, el Gouda, el Camembert, el Brie y el Gouda. Estos quesos van bien con Oporto, Cabernet Sauvignon y Sauvignon Blanc.

En cuanto a los quesos maduros: son los que se curan en sal antes de almacenarlos (se hace para impedir que entren patógenos a la pasta de queso) y luego se ponen en condiciones controladas durante más de seis meses (temperaturas de menos de 15º C en lugares secos y oscuros). Pasan tanto tiempo curándose que sus aromas, sabores y texturas se vuelven más intensos: es el caso del Parmigiano Reggiano y del Manchego de oveja. Para disfrutarlos se emparejan con variedades como Chardonnay, Champagne y Rieslieng.

Karla Sofía Espinoza

Periodista especializada en gastronomía. Enóloga de alma.+ info

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