¡No lo deseches! 3 ideas para aprovechar el vino dañado

¡No lo deseches! 3 ideas para aprovechar el vino dañado

¿Cuánto te queda en la botella? ¿El equivalente a una copa? ¿Media botella? No importa. La cantidad que quede y que haya empezado a tener ese sabor avinagrado o ácido, no la viertas en el drenaje. Aquí te damos 3 ideas para que aproveches el vino picado en la cocina o dándole nueva vida a una remera vieja  

La opción simple para conservar los vinos es colocarlos de manera horizontal. Además, debes resguardarlos de la luz solar. En ocasiones, esas precauciones sirven de poco cuando ya el vino que has comprado estuvo mal almacenado y por esa y otras razones termina picado, que es como se le llama cuando desprende aroma y sabor avinagrados.

(Foto de portada: Photo by CHUTTERSNAP on Unsplash )

Usa el vino picado para marinar carnes / Photo by fran hogan on Unsplash

En ocasiones, el vino que compraste sí está en buenas condiciones, pero se daña o pica cuando, luego de abiertas, las botellas permanecen demasiado tiempo destapadas o la tapaste pero pasó demasiado tiempo resguardada. La idea es que una vez abierta la botella, el vino sea consumido en su totalidad a la brevedad posible (léase: en pocos días).

Lo que degrada el vino es la cantidad de oxígeno con el que entra en contacto: si es mayor de la cantidad recomendada, entonces aparecen las bacterias acéticas que son las responsables del ácido acético, presente en el vinagre. De allí que el vino tenga ese sabor y aroma de vinagre.

Antes de que desperdicies este vino por el caño, te decimos qué hacer con él, sin importar la cantidad de líquido que queda.

1. Vinagre. Esta es la opción natural y más simple. Para terminar de convertirlo en vinagre: vierte el vino (blanco o tinto) en un frasco de vidrio de boca ancha, procura que el contenido no sobrepase los ¾ de capacidad del frasco. Tápalo con una gasa doblada y sostenla sobre la boca del frasco con una liga o goma.  Déjalo reposar en un sitio oscuro, pero en el que haya ventilación (más o menos debe estar a una temperatura ambiente de entre 15º C y 35º C). Déjalo entre 2 y 3 semanas para que, en contacto con el aire, se activen las bacterias acéticas. La mejor manera de saber si ya se ha convertido en vinagres es probándolo: si aún huele y sabe a vino, quiere decir que aún faltan unos días. Cuando ya esté listo, remueve la capa viscosa que se le formó en la superficie. Vierte en un frasco esterilizado y guarda varios días antes de consumirlo, para dar tiempo a que se estabilice y se consoliden sus sabores y aromas.

2. Marinador y salsa. Úsalo en conjunto con aceite, ajo, romero, mostaza y pimienta negra para marinar pollos y carnes rojas durante varias horas en recipientes tapados y guardados en el refrigerador. También puedes usarlo en salsas cuando las haces en reducción: esto es, poner a cocinar el vino hasta que se reduzca a la mitad de la cantidad que habías puesto inicialmente (de esta manera se concentra el sabor). Luego condimentas el vino reducido y le colocas mantequilla y las hierbas de tu preferencia.

3. Tinte. Un uso no culinario es el de teñir ropa y otros tejidos (como manteles o mascadas) con vino tinto para dar tonos desde borgoña a rosado. Básicamente pones agua a hervir con el vino durante 2 horas, luego la retiras del fuego y viertes en un recipiente. Sumerges la prenda durante varias horas en el agua con vino y cuando creas haber conseguido el tono deseado, le agregas sal y vinagre al agua, revuelve bien y dejas la prenda por unas dos horas más. La sal y el vinagre ayudan a fijar el color.
 

Karla Sofía Espinoza

Periodista especializada en gastronomía. Enóloga de alma.+ info

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