Aprende a hacer salsa holandesa

Aprende a hacer esta salsa holandesa

Esta salsa es un clásico de la cocina francesa, a pesar de su nombre. Acompaña desde huevos benedictinos hasta espárragos. Es muy deliciosa, pero es todo un arte hacerla porque tiende a cortarse. ¡Aquí te enseñamos cómo hacerla sin frustrarte!

La salsa holandesa es como una mayonesa, pero con mantequilla en vez de aceite, y con una consistencia espumosa. Este clásico de la cocina francesa tiene la particularidad de que se hace a baño de María y debe mantenerse tibia.

La salsa holandesa es la acompañante perfecta de los huevos benedictinos

Preparada por primera vez a principios del siglo XIX, desde entonces han existido muchas versiones, algunas con naranja o con mostaza dijon.

Lo que necesitas:
4 yemas de huevo
225 ml de mantequilla clarificada
2 cucharadas de jugo de limón
Sal

La preparación:
Haz la mantequilla clarificada: pon la mantequilla en una olla a fuego medio, cuando aparezca una espuma por encima de la mantequilla derretida la retiras del fuego. Quita la espuma y pasa el resto de la mantequilla por un colador.

Bate vigorosamente las yemas (totalmente limpias de restos de claras) en un recipiente puesto sobre una olla caliente (con el fuego apagado). Se debe crear una crema y en ese momento le agregas el limón. La mantequilla clarificada (debe estar líquida) se agrega poco a poco, siempre batiendo con energía. Al final se agrega la sal.

La salsa holandesa debe servirse sobre la comida caliente y debe llevarse a la mesa en un recipiente que pueda mantener el calor, pues hay que procurar servirla tibia para que no se corte.
 

Karla Sofía Espinoza

Periodista especializada en gastronomía. Enóloga de alma.+ info

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